La evolución del rol docente frente a los cambios sociales y tecnológicos.
Desde hace algún tiempo el tema de la “profesionalización de los docentes” tiende a ocupar un lugar destacado en la agenda del campo de la política educativa, no sólo en América Latina, sino en otras latitudes (Europa y los Estados Unidos, por ejemplo). Sin embargo, sería ingenuo pensar que la discusión acerca del sentido y contenido de la profesionalización tiene una solución técnica, puesto que lo que en este caso está en juego es la cuestión del control de la autonomía en el trabajo docente. De esta manera el sentido de la profesionalización es un objeto de lucha donde intervienen una pluralidad de actores colectivos y de intereses que es preciso identificar. Al mismo tiempo, no se puede comprender la emergencia de esta cuestión si no se tienen en cuenta algunas transformaciones en la sociedad y en el propio sistema educativo, que ponen en crisis las identidades colectivas de los docentes, en especial aquellas que estructuraron su propia emergencia como categoría ocupacional en el momento constitutivo de los sistemas educativos de Estado. En las notas que siguen se presentan algunas reflexiones acerca de los cambios en diversos planos de la vida social que ponen en crisis la identidad tradicional de los trabajadores de la educación. En un segundo momento se discutirán los contextos organizacionales y las lógicas que condicionan el trabajo docente, y estructuran la lucha por la definición del sentido de las estrategias de profesionalización.
En base a la aceleración del cambio social, se modifica nuestra forma de vida. Esto demanda el cambio del sistema educativo. El desarrollo de las medidas intenta formar al docente para nuevas exigencias de la sociedad del conocimiento. Hay cambios educativos como en el que la evolución socioeconómica exige ese cambio, otro que es obligado por leyes y normas política sociales, y otro que hace que el trabajo real y su vocación lo provoquen.
En nuestra sociedad globalizada la educación sufre los cambios sobre escalones del proceso de desarrollo de subsistemas sociales de los distintos países y gracias a un espiral tecnológico que permite mejores métodos de búsqueda y más información. Ante este cambio educativo el profesor que tiene una educación antigua, la cual se basa en otros valores sociales y formas de vida, ha provocado que se genere una dinámica basada en la actualidad. Este cambio provoca que los profesores se enfrenten a la incertidumbre de unos sistemas educativos que están en plena transición entre la escuela selectiva, en la que se educan los adultos del presente y en una nueva escuela que no terminó de estabilizarse.
La evolución provoca también cambios de responsabilidades, no sólo enfocarse más en la enseñanza si no también en el aprendizaje aceptando los cambios socioeconómicos y cultural del alumno, y tiende a que el docente introduzca nuevas herramientas o instrumentos para la educación, ya que tienen una batalla perdida porque los medios logran que el profesor no sea la única fuente de transmisión oral y escrita de conocimiento. Cada vez más el profesor se encuentra en clase con los diferentes modelos de socialización que coexisten en una sociedad multicultural y multilingüe. Muchos profesores necesitan criticar su propia mentalidad para aceptar la presencia en las aulas de alumnos con socialización dispares.
Los problemas educativos de la socialización divergente plantean al profesor nuevas situaciones difíciles de resolver. El docente se encuentra frecuentemente con la necesidad de compaginar diversos roles contradictorios, que le exigen mantener un equilibrio muy inestable en varios terrenos educativos, lo que le da la necesidad de elaborar nuevas estrategias de aula.

Como hoy en día el título universitario no garantiza que los alumnos tengan una salida laboral efectiva, es uno de los factores donde se ha modificado la credibilidad del profesor, los padres apoyan más las palabras de sus hijos que del docente que transmite la enseñanza, poniendo injustamente en tela de juicio al docente como autoridad educativa social.
La incorporación de nuevas materias, planteadas como auténticas demandas sociales, como es el caso de la informática, ha de suponer cambios o diversificaciones en el contenido del curriculum. Algunos docentes se oponen al cambio, ya que no están dispuestos a abandonar sus viejos recursos educativos y negando el avance tecnológico que esto demanda.
Desde una mirada personal hacia el docente, muchas veces el estatus social y cultural de un profesor siendo maestro, ha perdido valor vocacional, lo que se transforma en algo monetariamente necesario. Sólo genera un valor basado en esa necesidad, la cual se refiere totalmente a lo económico. La falta de motivación de los alumnos, no tengan los conocimientos previos que se les debería suponer, crean la necesidad de modificar los planeamientos metodológicos dentro de las aulas.
Las relaciones entre el alumno y el profesor se han modificado; el profesor era generalmente respetado. Haciéndose más conflictivas las relaciones muchos profesores no han sabido buscar nuevos modelos de organización de la convivencia dentro del aula y aquellos de orden más justos y exigentes, con la participación de ambos. La falta de tiempo en los profesores ha provocado que su sobrecarga laboral modifique su sistema de enseñanza, acostumbrada sus antiguos sistemas y no pudiendo buscar nuevas alternativas amoldadas a la evolución educativa que se está formando. El docente necesita capacitación para asumir situaciones conflictivas y mediar en situaciones de conflicto.
Para concluir con esta entrada, la sociedad demanda sistemas educativos más flexibles y accesibles, menos costosos y los que puedan incorporarse a lo largo de la vida. Para responder a estos desafíos tanto las instituciones existentes, como aquellas en las que están naciendo los profesores más nuevos deben revisar sus referentes actuales y promover experiencias innovadoras en el campo de los procesos de enseñanza-aprendizaje. EL énfasis se debe hacer en la docencia, en los cambios de estrategias didácticas de los profesores, en los sistemas de comunicación y distribución de los materiales de aprendizaje, en lugar de enfatizar la disponibilidad y las potencialidades de las tecnologías.
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